El fin de los mapas
y por qué mi escritorio de madera es ahora mi brújula
Martes 13 de enero de 2026.
Estamos obsesionados con los mapas.
En los negocios, nos enseñaron a presupuestar a doce meses y a confiar en que la digitalización nos salvaría del caos. Pero mira a tu alrededor: los mapas se están quemando.
No es solo que la tecnología corra más rápido que nuestra capacidad de asombro; es que el suelo bajo nuestros pies ha dejado de ser sólido. Como decía Hemingway sobre las quiebras: esto ocurre “poco a poco... y luego de golpe”. Estamos en el “de golpe”.

El espejismo del Silicio
En Nubiz, veo empresas quemando fortunas en herramientas de datos. Migran a la nube y contratan ejércitos de analistas, pero nada cambia. ¿Por qué?
Porque intentan resolver un problema de espíritu con una solución de hardware.
La tecnología no te hace más inteligente; solo hace que tus errores escalen a la velocidad de la luz. Si tienes una estructura del siglo XXI movida por un sistema nervioso del siglo XIX, no tienes una empresa: tienes un cadáver conectado a una batería.
El éxito garantizado es un trapecio que ya no existe. Si no lo sueltas, te estrellarás con él.
La revancha de la Madera
Durante años, pensé que leer a Ratzinger o pelearme con la estructura de un thriller era una “distracción” de mis deberes ejecutivos. Hoy entiendo que es mi única ventaja competitiva.
La Inteligencia Artificial hará mejor que nosotros cualquier tarea basada en el conocimiento repetible. Lo que nos queda —lo que será decisivo— es lo que no se puede automatizar: lo Transcendente.
La Intuición: Conectar puntos que el algoritmo no ve porque no tienen lógica aparente.
El Símbolo: Contar historias que muevan voluntades, no solo clics.
El Discernimiento: La capacidad de decir “No” cuando todos los datos dicen “Sí”.
La arquitectura que importa no está en la nube; está en tu mirada. No sobrevivirá quien más datos acumule, sino quien mejor sepa qué historia contar con ellos.
Habitar la niebla
No tengo la solución al caos. Mi propuesta es aprender a habitarlo.
El futuro no pertenece a quienes intentan controlar el cambio (una batalla perdida), sino a quienes mantienen el juicio dentro de la incertidumbre. Menos planes quinquenales y más discernimiento diario. Menos manuales y más humanidad de piedra.
Esta newsletter es mi invitación a caminar por esa niebla contigo.
El Umbral
El suelo se mueve. Si tus reportes ya no te dicen la verdad, es momento de cambiar de arquitecto.
¿Necesitas orden en el caos? Pongamos sentido a tus datos en Nubiz.
¿Necesitas ver los hilos ocultos? Mira cómo la realidad se dobla en la ficción. Lee mi libro: El Hilo Invisible.
Rafa Iraheta.


